
Si este equipo estaba muerto, hoy resucitó. Y qué mejor forma de hacerlo que en el Cementerio de los Elefantes. Ganó Boca en Santa Fe y se despidió del Clausura con una sonrisa.
Desde el inicio del encuentro el local salió decidido a atacar, pero su rival también tomó una postura ofensiva. Así, se hizo de ida y vuelta y el centro del campo pasó a ser una zona de tránsito. El problema saliente en el equipo de Alves era la espalda de sus volantes. Por allí penetró el Sabalero aunque los defensores Xeneizes estuvieron muy atentos en los cierres y en los cruces. A los 8’ Ibarra se hizo un gol en contra, pero el árbitro lo anuló por una mano de Fuertes. Avisaba Colón pero Riquelme empezó a pedir la pelota y a manejar los hilos de su equipo. Entonces, hubo un lapso en el cual la balanza se equilibró. Incluso el propio Román, se perdió un mano a mano y Fondacaro se mandó una escalada por su banda, que no terminó en gol por muy poco.
Los volantes locales volvieron a pararse bien en el campo y nuevamente lastimaron por detrás de la línea media y, fundamentalmente, por el carril derecho. Y por ese lado provino el único tanto de esa primera etapa. Ferrero y Bertoglio avanzaron a toda velocidad y con una pared llegaron hasta el fondo. Aquel metió el centro a rastrón y, cuando Ibarra parecía haber controlado la acción, se demoró y Rivarola aprovechó para puntearla y concretar.
En la segunda etapa, Colón salió nuevamente con todo. Y cuando a los 6’ Beligoy lo expulsó a Riquelme por alguna supuesta palabra de más, todo pareció indicar que a Boca le a iba costar demasiado revertir la situación. Sin embargo, el fútbol es tan impensado que no sólo lo revirtió sino que, además, lo hizo con amplitud.A los 12’ Colazo presionó en la salida rival y robó la pelota. Cedió para Palacio, quien la luchó entre tres y habilitó a un Palermo que definió velozmente para igualar el encuentro. A partir de allí, Colón se confundió y desapareció. Y en un minuto, Boca lo liquidó. Un cabezazo de Battaglia tras un corner y un remate de media distancia de un gigante Palermo, le dieron el triunfo y la tranquilidad para jugar el último tramo con absoluta suficiencia. Incluso, estuvo más cerca de la goleada que de terminar sufriendo.
Con un Palermo descomunal y un Battaglia muy oportuno para hacerse patrón en el medio, Boca tuvo un segundo tiempo brillante. Además, hay que destacar las actuaciones de los debutantes Colazo y Aguirre.










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